¿Decido yo?
(Gandhi no tuvo SmartPhone) por Nuria Castillero

Hoy en Qrious! es el turno de Nuria Castillero, alumna de nuestro centro, amante de las biografías y la lectura en general. Nuria nos propone una interesantísima comparativa entre dos épocas distintas de la cual nacen reflexiones y cuestiones por resolver. Sin más dilación os invitamos a este viaje por el “túnel del tiempo”, no sin antes agradecer y felicitar sinceramente por el trabajo realizado a nuestra amiga. ¡En CE San Miguel tod@s aportamos!

Aunque en una época más avanzada en cuanto a lo que el mundo material se refiere, que no humanístico, compartimos grandes semejanzas políticas y situacionales con la época en la que vivió Gandhi.

Salvando las amplias diferencias y haciendo especial hincapié en la corrupción, la pobreza…las diferencias entre representantes y representados, Gandhi introdujo la ética en la vida pública a través de la palabra y el ejemplo. Yo me pregunto…¿necesitamos un “Gandhi moderno” para avanzar hacia la mejora?, ¿nos faltan valores, moral, o acaso valentía, apoyo, firmeza…?, o quizás ya exista y está actuando pero los medios de comunicación no le dan la importancia necesaria, dando prioridad a otros temas más irrelevantes o incluso repiten las mismas noticias una y otra vez. ¿Tal vez no interesa que conozcamos ciertas informaciones?

Igual, con el paso de los años, han conseguido anular nuestros pensamientos…controlarlos a su antojo. No nos insertan microchips en el cerebro como en las películas pero ¿para qué?. Sería un gasto inútil gastar en tecnología y en el proceso de inyectárnoslo, siendo que ya lo consiguen solamente con sus actos y, además, sin que nadie o casi nadie se percate. Estamos anulados por nuestras propias circunstancias y el miedo a la sociedad en referencia a nuestros problemas, por el no triunfo, o por ser quien marca la diferencia.

Ahora el que “lucha”, lucha por egoísmo y cuando ya se ve sufriendo en sus carnes la situación no por mejorar, prevenir o anular la que cierto porcentaje de la sociedad vive. Nos faltan personas con pensamientos, valores, aplomo y valentía como Gandhi ya que sus metas no se quedaron en “yo” y/o “mi entorno”. Sus pensamientos fueron mucho más amplios, y abarcaban la abolición de las castas, la justicia social, la transformación de las estructuras económicas y la concordia entre religiones. Todo ello convergió en el ideal de una profunda renovación ética y espiritual del ser humano.

¿No necesitaríamos acaso esos intereses para luchar en firme?, quizás eso es lo que nos falta interés por culturizarnos, avanzar y progresar; ¿Nos han vendido la imagen de que tenemos que prepararnos para ser un individuo trabajador, pero silencioso y que simplemente acata ordenes de quienes tienen poder, para conseguir un sueldo que nos proporcione la oportunidad de “vivir”? ¿Somos una sociedad conformista a lo que la “nutrición personal” se refiere pero a la vez egoísta monetariamente? ¿Por esto no conseguimos avanzar como sociedad? ¿Por esto “nos dominan” unos pocos?

Mahatma Ghandi

Gandhi fue un adolescente silencioso, retraído y nada brillante en los estudios, que pasó sin llamar la atención por las escuelas, por ello es un gran ejemplo de la tardía genialidad, ¿Hemos reprimido esa tardía pero al fin y al cabo genialidad por la calificación que se nos impone? ¿Por esos estándares generalizados y cada vez más anticuados modos de calificar frente a un conocimiento el éxito o el fracaso? ¿No hay acaso pensamientos y/o conocimientos abstractos?

A los trece años, siguiendo la costumbre hindú, lo casaron con una niña de su edad. El joven esposo se enamoró apasionadamente de la muchacha, y por hacer el amor con ella abandonó el lecho de su padre moribundo la misma noche en que éste murió. El suceso dejó un sentimiento de culpa imborrable en Gandhi, que más tarde se declararía en contra del matrimonio entre niños y a favor de la continencia sexual. ¿Necesitamos un fuerte impacto personal para hacer una gran acción y por lo tanto depende del grado de los impactos que recibamos que nuestras acciones sean mayores o menores? ¿Por ello somos egoístas y actuamos cuando es sólo nuestro el problema y no ante los de la sociedad?

Como sus calificaciones no mejoraron en el instituto, la familia decidió enviarlo a Londres para seguir los cursos de abogacía cuyas exigencias eran menores que las de las universidades indias. ¿Tendemos a cuando no conseguimos ciertas metas ir a “lo fácil”? ¿Nos autoengañamos de esta manera?

Tenía por entonces diecinueve años y acababa de ser padre por primera vez. Antes de partir había prometido solemnemente a su madre no seguir la costumbre inglesa de comer carne, dado que el visnuismo lo prohibía. Varias veces en su adolescencia había transgredido tal norma, impulsado por un amigo que le aconsejaba la carne para parecerse en fortaleza a los ingleses. ¿Abandonamos nuestros valores por lo que la sociedad dicta? ¿Nos olvidamos de lo propio por movernos en un mundo de iguales y no ser señalados?

Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos.

– Mahatma Gandhi

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